El parto prematuro o pretérmino se caracteriza por contracciones frecuentes (más de 10 contracciones en una hora), en presencia de adelgazamiento del cuello del útero o dilatación del mismo, entre las semanas 20 y 37 de gestación.
También se considera parto prematuro en aquellas situaciones que no se conoce la edad gestacional exacta, cuando el bebé, en términos de peso, sea inferior a los 2 500 gr.
La OMS recomienda la utilización del término prematuro a todo neonato que naciera antes de finalizar la semana 36 o , lo que es lo mismo, antes de la semana 37.
La prematuridad constituye el 5 - 9 % de todos los embarazos.
Es una de las causas más importantes de morbimortalidad a nivel mundial, condicionando más del 70% de la mortalidad fetal, neonatal o infantil total.
Los partos prematuros pueden clasificarse como espontáneos o iatrogénicos (con indicación médica).
Los partos prematuros son precedidos de un trabajo de parto pretérmino o por una ruptura prematura de membranas, o ambos.
La preeclampsia y el retraso del crecimiento intrauterino causan la mayoría de las indicaciones de partos prematuros indicados medicamente.
El parto prematuro espontáneo constituye el 43 % de los prematuros. La rotura prematura de las membranas el 32% y el resto ( 25 % ) es debido a indicaciones médicas.
En la última decada ha disminuido en forma importante la morbimortalidad fetal, debido a el mejor conocimiento de determinados procesos, el mejoramiento en la terapia neonatal, permitiendo supervivencias de hasta 50% en neonatos con pesos entre los 500 a 750 gr al nacimiento.
La conducta medica ante una amenaza de parto pretérmino dependerá del caso clínico que acontece, siendo diferente el manejo en embarazo, mútiple, enfermedad hipertensiva del embarazo, ya que desde el punto de vista clínico, la conducta, las decisiones y el pronóstico son muy diferentes.
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