
La tierra de nadie y de todos.
Este tema empieza con la pubertad, que es la transición natural de la niñez a la madurez. Los cambios provocan tensión y la pubertad no es la excepción.
Cuando una jovencita está atravesando esta época, sus padres, tutores o maestros muchas veces tienen interrogantes sobre lo que es normal o anormal.
Para obtener la información necesaria, la niña puede acudir al pediatra, al ginecológo o al médico general.
Es muy importante que cualquier persona relacionada con la salud conozca la fisiología de la pubertad y la menarca para que pueda ofrecer la información necesaria que ayude a disipar los mitos.
Una vez que se comprende el desarrollo normal, se sientan las bases para el diagnóstico y el tratamiento de la pubertad precoz, las anormalidades menstruales y otros problemas del crecimiento de la adolescente.
El desarrollo femenino normal de la pubertad requiere una concertación complicada del eje hipotálamo-hipófisis-gonada.
En las niñas los signos físicos de la pubertad consisten en la aceleración del crecimiento y la aparición de las características sexuales secundarias.
Antes de que aparezcan los signos visibles de la pubertad, ocurren cambios hormonales como resultado de la activación de la unidad hipotálamo hipófisis y la secreción de esteroides sexuales a través de los ovarios.
El hipotálamo sintetiza y libera hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH), que también se llama hormona liberadora de hormona luteinizante (LHRH).
La GnRH es un decapéptido con una vida media en el suero de 2 a 4 minutos que se libera de manera pulsátil hacia el plexo portal hipofisiario.
La síntesis y secreción de GnRH la regulan los centros corticales superiores y el sistema límbico.
Además también recibe la influencia de neurotransmisores, esteroides sexuales y péptidos gonadales.
Esta hormona se adhiere a los receptores de superficie de los gonadotrofos situados en la hipófisis anterior, que sintetizan y almacenan las gonadotropinas glucoproteínicas: Hormona estimulante del folículo y hormona luteínizante.
Se han registrado impulsos de la actividad eléctrica provenientes del hipotálamo que coinciden con los picos de LH.
El estímulo pulsátil de GnRH provoca una secreción pulsátil de gonadotropinas , como ya se ha demostrado al administrar GnRH de manera continua o pulsátil a monos Rhesus ooforectomizados.
Por consiguiente, la liberación pulsátil de gonadotropinas es la causa del estímulo de los ovarios y la maduración subsecuente del epitelio germinal con síntesis de esteroides gonadales.
Los esteroides sexuales se producen en los folículos ováricos y la teca del ovario.
Además, el ovario produce factor del crecimiento similar a la insulina, inhibina, activina y citocinas.
Estos productos ováricos ejercen un efecto de retroalimentación negativa sobre la secreción de gonadotropinas.
Dicho efecto se lleva a cabo al nivel del hipotálamo, al modular la frecuencia y la amplitud de la liberación de GnRH, y al nivel de la hipófisis, al modificar la cantidad de LH y FSH liberada como respuesta a los impulsos de GnRH.
Los estrógenos ováricos suprimen la secreción de gonadotropinas a través de una retroalimentación negativa.
Si bien la FSH y la LH se liberan en forma de pulsos, los picos de LH pueden reconocerse si se mide cada minuto en el suero, porque su vida media es de 30 minutos, comparada con los 300 min de la FSH.
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