El asma puede ser la complicación médica potencialmente más grave del embarazo.
Afecta entre 4 y 8 % de las embarazadas.
El National Asthma Education and Prevention Program Working Group on Asthma and Pregnancy clasifica la gravedad del asma como intermitente leve, persistente leve, persistente moderada y persistente grave de acuerdo con las exacerbaciones sintomáticas y los resultados objetivos de la función pulmonar.
El asma grave puede aumentar el riesgo de complicaciones perinatales, pero el asma adecuadamente controlada se relaciona con resultados que no son significativamente diferentes de los de una población no asmática.
Es recomendable que las pacientes embarazadas con antecedentes de asma, incluso la forma leve o bien controlada de la enfermedad, sean objeto de pruebas de vigilancia de la función pulmonar durante el embarazo.
Los parámetros usados con mayor frecuencia de la funcion pulmonar son la tasa de flujo espiratorio máximo y el volumen espiratorio forzado en un segundo.
Las pacientes con asma persistente deberan ser valoradas cada mes.
Las pacientes con asma moderada a grave deberan ser objeto de vigilancia diaria del flujo espiratorio máximo.
Esta vigilancia tiene como objetivo disminuir el riesgo significativo que tiene el asma con más partos pretérmino y productos con peso menor a los 2 500 gr al nacer; así mismo detectar cualquier cambio en el estado de la enfermedad que pudiese requerir tratamiento o valoración de la respuesta a los cambios.
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