miércoles, 9 de diciembre de 2009

Cambios por infecciones vaginales.




En la vagina y en el cuello del útero en condiciones fisiológicas, hay numerosos microorganismos además del lactobacilo vaginal o de Döderlein, que viven en equilibrio, sin producir cambios anormales, ya que son la flora normal de este sitio.




Sin embargo si por alguna circunstancia, local o general, se rompe. los microorganismos pueden multiplicarse dando lugar a patología inflamatoria.




Además del equilibrio armónico de los microorganismos, tanto en el cérvix como en la vagina, existen mecanismos naturales que los protegen de agresiones externas.




Dichos mecanismos son:




- La integridad del epitelio del cérvix (cuello del útero).



- Acidez vaginal (pH 4-5).



- Equilibrio de la flora bacteriana habitual.



- Buen estado de salud general.




Cualquier agresión que produzca daño con pérdida de la continuidad del epitelio, como factores ofensivos físicos o quimicos (traumas, procedimientos quirúrgicos, cambios de acidez vaginal, uso de duchas o medicamentos irritantes) puede desencadenar cambios inflamatorios.




Si el epitelio cervical se adelgaza por falta de estímulo hormonal, será blanco fácil de alteraciones producidas por los microorganismos.




Los cambios de pH o acidez, pueden ser mínimos como ocurre en la fase menstrual en la que por efecto de la sangre y los detritus celulares, la acidez normal de la cavidad vaginal varía de pH de 4 a 6.5 o sea más alcalino en el que habra crecimiento de microorganismos como la Gardnerella vaginalis y Trichomonas vaginalis.




Tambien los medicamentos como los antibióticos y los corticoides, que generan cambios inflamatorios y alteración de la flora vaginal normal.




La paciente que sufre un deterioro en su estado de salud general, tiene una repercusión en su sistema inmunológico, que tambien genera cambios inflamatorios.




Sin embargo, lo más frecuente es que las infecciones cervico vaginales aparezcan por la acción de microorganismos exógenos extraños a la flora habitual de estas áreas, que pueden provenir de la piel, de la vejiga urinaria, de recto y ano, o con mayor frecuencia, se adquieren como infecciones de transmisión sexual ( infecciones venéreas).




La importancia de las infecciones vaginales o cervicales, sobre todo bacterianas, es grande debido a que se pueden asociar con infecciones ascendentes; afectando la cavidad uterina, las trompas uterinas, la cavidad abdominal (peritoneo pélvico); y si este cuadro se presenta en mujeres embarazadas, puede haber transmisión vertical al feto y al recien nacido.




A la infección cervical se le ha asociado con partos prematuros, corioamnioitis (infección las membranas del embarazo), muerte fetal, neumonia neonatal y septicemia.




Algunas infecciones son estacionales, por ejemplo, las tricomonas y el herpes genital, se presentan mayormente en otoño e invierno, la candida y la clamydia en otoño, el virus del papiloma humano en verano y actinomyces en la primavera y el otoño. Esto puede variar dependiendo la población estudiada.




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