viernes, 6 de marzo de 2009

Aspectos emocionales de la maternidad y la paternidad... tercer trimestre y parto


Escrito por > Dr. Carlos Castellanos Torres.






Al transcurrir el embarazo sin complicaciones, la mujer desea que éste llegue a su término debido a la incomodidad física que tiene ; se prepara psicológicamente para el parto y para asumir su responsabilidad que representa.






El último trimestre representa la mayor amenaza que tiene la mujer al dominio de su propio cuerpo.






Algunos médicos, demasiado protectores, pueden disuadir prematuramente el ejercicio o ciertas actividades cotidianas, profesionales o sexuales.






Si el transcurso del embarazo ho ha tenido complicaciones, es importante que la mujer: ¨






* Realice sus actividades cotidianas en la medida de lo posible.



* Haga ejercicio.



* Tenga dieta adecuada.



* Tenga reposo si lo necesita.



* Vea el embarazo como un proceso natural, no una enfermedad.



* Tenga actitud positiva para el proceso del parto.






Lo más importante será tomar en cuenta la seguridad para la madre y para el bebé.






Antes del término del embarazo es conveniente que el médico:






* Tenga información sobre las fantasías-pensamientos desu paciente al acercarse el parto.
* Tenga información sobre lo que espera en este proceso.


* Evalúe ideas irreales.


* Evalúe lo que se espera de la participación de la pareja en el parto.


* Proporcione información de las situaciones que pueden ocurrir ( rotura de membranas, contracciones, cuándo es indicado acudir al hospital, llamar al médico, etc.).




Esto permite al médico aclarar y prevenir situaciones problemáticas.




Es importante que el médico esté atento a manifestaciones en la paciente como:




* Angustia sostenida.


* Irritabilidad constante de forma desproporcionada.


* Síntomas permanentes sin causa aparente.


* Desinterés total por el embarazo.


* Imposibilidad de concentración y de disfrutar las actividades cotidianas.


* Conflictos constantes con la pareja, familiares, amigos, etc.




Al observar estas cuestiones es frecuente que ocurran dificultades obstétricas o estados emocionales dificiles de tratar.


En el parto los dos elementos significativos son el miedo al dolor o alguna complicación que pueda afectarla a ella o a su bebé.


El miedo esta influido por :


* La confianza que ha mantenido con el equipo medico.

* Experiencias.

* Experiencias de personas cercanas.

* Tener apoyo y compañía.

* Grado de tolerancia al dolor (en éste influye el estado anímico de la pciente).


El dolor y el miedo colocan al ser humano en un estado regresivo , por lo que las exigencias pueden tener matices infantiles.


Para disminuir el miedo y el dolor es importante que la paciente:


* Conozca al equipo médico que la atenderá (todos los especialistas).

* Conozca las instalaciones.

* Tenga información de los cambios que ocurren durante el proceso, incluidos la conducta terapéutica, señales de vigilancia/monitoreo, etc.


Esto dará seguridad, participación más efectiva y contribuirá con el adecuado estato anímico.


Es importante permitir a la madre contemplar a su bebé y estar cerca el mayor tiempo antes de proceder a la limpieza y otras cuestiones de rutina.


Este contacto ayuda a que ocurra:


* El primer paso para reconocer al bebé como algo real.

* Activación de los mecanismos psicológicos para establecer el vínculo adecuado entre la madre y el hijo.


En la etapa de puerperio el objetivo es favorecer un vínculo adecuado entre la madre y el hijo, así como que la madre se sienta capacitada para cuidar al bebé.


El médico debe sugerir contactos prolongados entre el recién nacido y la madre.


La madre puede sentirse confundida y con emociones ambivalentes hacia el recién nacido , pues esta etapa se distingue por exigencias físicas y emocionales.


El médico debe hacerle saber que sus emociones son normales y transitorias, pero si estos síntomas son constantes, prolongados o comienzan a interferir en la relación con el bebé (por ejemplo temor extremo, desatención), con la pareja o su entorno, será conveniente evaluar la situación y considerar la ayuda psicológica o psicofarmacológica.

























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