martes, 24 de febrero de 2009

Situaciones Patológicas Habituales y Patologías Médicas

Situaciones Patológicas Habituales

Amenaza de aborto: Es la presencia de metrorragias o contracciones uterinas en una mujer embarazada. En esta situación se debe visualizar el cuello uterino y comprobar que está cerrado, a la mujer se le recomendará reposo en cama y abstención de esfuerzos físicos.

Se debe solicitar una ecografía obstétrica para descartar otras patologías (embarazo ectópico, mola...) También nos permite evaluar la viabilidad ovular. En cualquier caso el embarazo pasa a ser de alto riesgo obstétrico.

Si la metrorragia fuera muy importante, si existieran restos placentarios o el cuello estuviera abierto, estaríamos en presencia de un aborto en curso y la derivación al hospital se debe realizar de manera urgente.

Desprendimiento prematuro de la placenta: Se le denomina también abruptio placentae y se entiende por tal aquella placenta que después de las 22 semanas de gestación y antes del parto se desprende de su implantación normal.

Los síntomas habituales son el sangrado vaginal y las contracciones uterinas dolorosas. En esta situación se remitirá a la paciente a un hospital con el fin de confirmar el diagnóstico, valorar el grado de desprendimiento y hacer el diagnostico diferencial con la placenta previa que puede cursar con los mismos síntomas.

Embarazo prolongado: Se considera prolongado aquel que dura más de 42 semanas. Su presencia real ocurre en el 1-2% de todos los embarazos, la mayoría de los posibles embarazos prolongados son debidos a errores en la fecha de la última regla.

Si no existe una ecografía precoz que nos permita asegurar el tiempo real de gestación, se le remitirá a un nivel secundario para estudios complementarios que nos permitan conocer el grado de madurez fetal y decidir entre continuar la gestación o provocar el parto.

Oligoamnios: Fisiológicamente en las últimas semanas de gestación desciende la cantidad de líquido amniótico. En la práctica clínica habitual y en ausencia de síntomas y signos clínicos que nos lo hagan sospechar (dolor inducido con los movimientos fetales o a la palpación, tamaño uterino inferior a lo esperado, etc.) vendrá determinado por la ecografía, y si es de pocas semanas de evolución y al final de la gestación, en ausencia de otros datos puede indicar post-madurez fetal.

Parto prematuro: Se denomina así la presencia de contracciones uterinas al menos cada 10 minutos antes de la 37 semana de gestación. Las gestantes en riesgo de parto pretérmino deben de ser incluidas en un programa específico y derivadas a un nivel especializado.

Placenta previa: Se sospecha esta patología ante la presencia de una hemorragia en el tercer trimestre de gestación. Consiste en la implantación de la placenta en el segmento inferior pudiendo ser marginal, parcial o total. Las gestantes con sangrados en el tercer trimestre han de ser ingresadas en un hospital para estudio.

Polihidramnios: Es la presencia de liquido amniótico en cantidad superior a 2000 ml. Habitualmente es indicativo de patología fetal o embarazo gemelar. Se puede sospechar ante un tamaño uterino superior a lo esperado, dificultad para palpar el feto o tonos cardiacos alejados. La confirmación la obtenemos por la ecografía y siempre se remitirá a un centro especializado para su estudio.

Patologías médicas

Anemia (Reveiz L, 2008; Consellería de Sanidade, 2008):

La anemia es un problema frecuente en el embarazo, en ausencia de otros datos que nos hagan sospechar otras patologías diferentes, suele ser debida a déficit de hierro y cursa como una anemia leve con una hemoglobina entre 10 y 10,5.

El tratamiento aconsejado es la administración de Sulfato Ferroso, 500 mg/día, en dosis equivalente a 100 de Fe elemental, dos o tres veces al día según el grado de anemia. La administración de suplementos de hierro (NICE, 2008) no debe ser ofrecida de rutina a todas las mujeres embarazadas porque, no produce beneficios y si efectos secundarios indeseables, fundamentalmente gastrointestinales.

Bacteriuria asintomática (Consellería de Sanidade, 2008): Es la presencia de más de 100.000 colonias de bacteria por ml. de orina, sin datos clínicos de infección urinaria. Es un problema frecuente que afecta a casi el 5% del total de embarazos. Si no se trata, el 30% desarrollará una pielonefritis.

Se deben tratar todos los casos según antibiograma, nunca con trimetropin-sulfametoxazol. Los embarazos con bacteriuria asintomática o infección urinaria deben ser seguidos a lo largo del embarazo, con cultivos urinarios frecuentes entre 4 y 6 semanas y a las 6 semanas post-parto.

Infección Urinaria (Consellería de Sanidade, 2008): Es la presencia de disuria y polaquiuria, en ausencia de datos que indiquen infección urinaria de vías altas. Se debe proceder igual que en la bacteriuria asintomática.

Si las molestias urinarias son muy importantes, mientras se recibe el resultado del cultivo de orina y el antibiograma se puede iniciar tratamiento con Cefuroxima Axetilo 250 mg cada 12 horas, Amoxicilina+ Ácido clavulánico 500/125 mg cada 8 horas, Nitrofurantoina 50 mg cada 6 horas, tomado con los alimentos recordando que puede producir glucosurias falsamente positivas debiendo usarse con prudencia antes del parto por el riesgo de hemólisis neonatal y también con Fosfomicina 50 mg cada 8 horas o Fosfomicina-Trometramol 3 gr en dosis única nocturna.

Todos estos antibióticos tienen unas tasas de resistencia a E.Coli muy bajas y éste es el principal patógeno que se aísla en orina. Son todos antibióticos seguros en la embarazada, la FDA los clasifica en función del riesgo como B, es decir sin evidencia de riesgo fetal en humanos y que los estudios en animales no han demostrado riesgo teratógeno fetal.

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